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domingo, 2 de agosto de 2026

FORO DE DISCUSIÓN SOBRE LA LECTURA COMPRENSIVA

Luego de presentadas las pruebas Saber 11, cabría preguntarnos si ya nos hemos liberado de este tema que tal vez nos mantuvo en vilo durante varios meses, pero la respuesta sería NO. No porque seguiremos siendo medidos a través de este mecanismos o herramientas de evaluación, y por consiguiente es necesario continuar la tarea de entender y perfeccionar la lectura como clave para mejorar los resultados en este tipo de pruebas. Así, los resultados de las próximas serán cada vez mejor (en examen de admisión a la universidad Nacional, al final de una técnica, tecnología o carrera universitaria, en la prueba de admisión a un trabajo, etc.) si maduramos en lectura y superamos el obstáculo de la lectura sin comprensión.

Para el anterior propósito consideremos en primera instancia nuestra experiencia como lectores durante once o más años de estudio. En el siguiente artículo tomado de internet en https://www.nuevarevista.net/por-que-los-jovenes-pierden-habilidades-lectoras/, se plantea la problemática de la lectura tan vigente hoy como hace décadas atras.

¿Por qué los jóvenes pierden habilidades lectoras?


Los expertos sostienen que leemos menos y peor desde que internet nos hizo dependiente de las pantallas.

«Leyendo», de Carolina del Castillo Díaz


10 Abr 2024 (Act. 20 Abr 2026).


Por: John Müller. Periodista de amplia y reconocida trayectoria en medios impresos y digitales. Tras ser director adjunto del diario El Mundo y pasar por El Español, en la actualidad se dedica a la divulgación económica, la reflexión y el columnismo desde medios como ABC u Onda Cero Radio.Avance

Las habilidades de lectura de los adolescentes se han desplomado en los últimos años en Estados Unidos, con las consecuencias que ello tiene para la preparación intelectual y las expectativas profesionales de las nuevas generaciones. Así lo constata la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y diversos estudios de EE.UU. sobre comprensión lectora. Los estudiantes —señala un profesor universitario— se sienten ahora intimidados ante textos de más de diez páginas. ¿A qué puede deberse este inédito fenómeno? La pandemia del covid-19 tuvo algo que ver, si bien ya antes influían factores estructurales, y singularmente la irrupción de los móviles e internet. El estudio de la OCDE indicó que los peores resultados tendieron a estar asociados con tasas más altas de uso de smartphones para el ocio; y los expertos sostienen que leemos menos y peor desde que internet nos hizo dependiente de las pantallas. Esto es así porque —según los críticos— hemos pasado de la galaxia Gutenberg, que requería paciencia para obtener resultados, a una tecnología que prima la búsqueda de recompensa inmediata, y si esta no se produce, pasamos de pantalla. Sin contar con una preocupante derivada: los efectos negativos que para la salud mental de la generación Z tiene el uso y abuso de tales tecnologías, como apunta el psicólogo social Jonathan Haidt en su libro The Anxious Generation.

Por otro lado, modernos métodos de aprendizaje de la lectura, como la llamada alfabetización equilibrada, habían ignorado la importancia de la fonética en edad escolar, sin la cual no es posible llegar a leer bien, como han demostrado estudios cognitivos recientes. No se puede olvidar, además, que en la lectura es importante «situar el texto en su contexto» de manera que, si se reducen los conocimientos de los estudiantes se reducen sus contextos, apunta el pedagogo Gregorio Luri. La mejora del rendimiento en Misisipi, gracias a reformas de la enseñanza de la lectura —incluyendo la fonética—, ha hecho que 45 estados de EE. UU. y el distrito de Washington apliquen, por ley, estrategias de lectura respaldadas por la evidencia.

Otros factores influyen en la comprensión lectora, como se deduce de los buenos resultados registrados por Irlanda, Japón, Corea del Sur y Taiwán, países en los que se combina la disciplina social, el respeto a la familia y —no menos importante— la cultura del aplazamiento de la recompensa para lograr un fin superior.

La queja ha existido siempre, pero se está generalizando en Estados Unidos desde hace meses: muchos profesores universitarios se lamentan de la falta de hábitos de lectura entre los nuevos estudiantes. Incluso los alumnos que tienen la costumbre de leer habitualmente ya no son capaces de abordar largas lecturas. El resultado es que incluso para un texto corto, hay problemas de comprensión de los elementos básicos y ni hablar de extraer matices u otras sutilezas.

En diciembre de 2023, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), lanzó una voz de alarma al respecto. Las habilidades matemáticas y de lectura de los adolescentes están experimentando un descenso sin precedentes en docenas de países, según su encuesta más reciente sobre estándares de aprendizaje globales. El organismo dijo que había visto algunas de las caídas más pronunciadas en el rendimiento desde 2000, cuando comenzó sus pruebas, normalmente trienales, de habilidades de lectura, matemáticas y ciencias para jóvenes de 15 años.

En Estados Unidos, la Evaluación Nacional del Progreso Educativo (NAEP por sus siglas en inglés) de 2022 arrojó unos indicadores decepcionantes en lectura que muestran que el desempeño de los estudiantes ha vuelto a los niveles de 1992. Sólo uno de cada tres alumnos superó los estándares básicos de competencia.

El último estudio PIRLS (Progress in International Reading Literacy Study), sobre comprensión lectora, correspondiente a 2021, indica que la tendencia ininterrumpida al alza de este indicador en los países más industrializados del planeta se ha roto desde 2016.

El primer sospechoso ha sido la pandemia. Sin embargo, los indicadores no parecen respaldar que sea la única causa. «El covid-19 probablemente jugó algún papel, pero no lo sobrevaloraría», dijo el director de educación de la OCDE, Andreas Schleicher, en la conferencia de prensa en la que presentó los datos de diciembre. «Existen factores estructurales subyacentes y es mucho más probable que sean características permanentes de nuestros sistemas educativos que los responsables de las políticas deberían tomar realmente en serio».

La generación del iPhone

El segundo sospechoso son los teléfonos inteligentes y las pantallas. Un gran número de expertos culpan a estos dispositivos de que los jóvenes lean poco y mal. El estudio de la OCDE encontró que los peores resultados tendieron a estar asociados con tasas más altas de uso de teléfonos móviles para el ocio (y cuando las escuelas informaron de escasez de docentes). El primer iPhone salió a la venta en Estados Unidos a mediados de 2007, por lo tanto, la generación que ya nació con estos dispositivos en casa está a punto de llegar a la universidad. Pero más allá de una efeméride exacta, los expertos creen que desde que internet nos hizo dependiente de las pantallas, leemos menos y peor.

Adam Kotsko, un escritor, teólogo y profesor universitario, se lamentaba recientemente en un artículo en la revista Slate: «He estado enseñando en pequeñas universidades de artes liberales durante más de 15 años y, en los últimos cinco años, es como si alguien hubiera accionado un interruptor. Durante la mayor parte de mi carrera, asigné alrededor de 30 páginas de lectura por clase como expectativa básica, a veces las aumentaba para lecturas puramente expositivas o las disminuía para textos más difíciles. (Ningún ser humano puede leer treinta páginas de Hegel de una sola vez, por ejemplo). Ahora los estudiantes se sienten intimidados por algo más de 10 páginas y parecen alejarse de lecturas de tan solo 20 páginas sin una comprensión real. Incluso los estudiantes inteligentes y motivados luchan por hacer más con los textos escritos que extraer conclusiones descontextualizadas. Se consume un tiempo considerable en clase simplemente estableciendo lo que sucedió en una historia o los pasos básicos de un argumento, habilidades que antes podía dar por sentado».

La tecnología parece la víctima propiciatoria de estos malos resultados. El último libro del profesor de la Universidad de Nueva York y famoso psicólogo social, Jonathan Haidt, incide en este asunto desde otro ángulo. Su obra The Anxious Generation (que se publicará en español en el mes de mayo próximo con el título La generación ansiosa: por qué las redes sociales están causando una epidemia de enfermedades mentales entre nuestros jóvenes) responsabiliza a las nuevas tecnologías no sólo de la pérdida de hábitos de lectura, sino de la crisis de salud mental que se está registrando en la generación Z. Haidt propone superarla limitando fuertemente el uso de smartphones y el acceso a las redes sociales entre niños y jóvenes.

La tesis principal de los que apuntan a la tecnología es que está rehaciendo los códigos de aprendizaje. Pasamos del mundo alfabético de Gutenberg al mundo audiovisual que preconizaba Marshall MacLuhan. Pero, sobre todo, se fomenta un cambio conductual: pasamos de una tecnología que fomentaba la actitud paciente hasta obtener resultados a otra donde la búsqueda de la recompensa es inmediata y si esta no se produce, pasamos de pantalla.

Hay, sin embargo, educadores que no están de acuerdo con que se señale tan fácilmente a la tecnología. El filósofo y pedagogo navarro Gregorio Luri es uno de ellos. «Me indispone la cara de felicidad que veo en algunas personas cuando se propone prohibir algo. Somos seres tecnológicos. La tecnología no es buena o mala en sí, depende de cómo la utilicemos. Las tecnologías sólo amplifican nuestros sentidos y capacidades». Luri observa a sus nietos y su relación con las nuevas tecnologías y se muestra optimista. Pero hay que imponer límites, claro. Y añade que lo que realmente ocurre es que los padres no soportan la fricción que supone imponer límites. «No quieren dar la tabarra. Quieren que los niños les obedezcan casi sin necesidad de pedírselo».

La lectura online no es mejor

Antes de la pandemia ya había síntomas inquietantes de que algo iba mal. Los hallazgos de un estudio de casi 2.000 citas extraídas de una muestra representativa a nivel nacional de artículos de estudiantes universitarios, realizado por el Citation Project (una serie de estudios sobre el plagio, la calidad informativa y la enseñanza de la escritura), muestran que estos suelen sacar citas de la primera o la segunda página de un texto y citan esa fuente sólo una vez en su propio trabajo. Sólo alrededor del 6 por ciento de las citas examinadas fueron capaces de resumir la fuente. Por lo tanto, es casi seguro que no se habían leído las fuentes citadas o lo habían hecho superficialmente y con una comprensión limitada, señala Sandra Jamieson de la Universidad Drew e investigadora de Citation Project.

Ni siquiera la lectura online ofrece un panorama mejor. Una serie de trabajos de investigadores de la Universidad de Stanford ha comprobado que los estudiantes de secundaria, preparatoria y universidad tienen dificultades para evaluar las fuentes en línea.

Estados Unidos, un país donde los educadores han estado guerreando entre ellos durante años sobre cuál es el mejor método para enseñar a leer (si el fonético, el integral o la «alfabetización equilibrada»), es el que tiene los datos más abundantes y ha generado estudios más completos sobre el aprendizaje de la lectura. Es el sitio, además, donde la sociedad es más consciente de que la comprensión de lectura está ligada a mejores oportunidades económicas.

En los últimos años se ha producido una victoria de las posturas educativas más tradicionales frente a los métodos que pretendían innovar y enterrar el método fonético. El cambio de tendencia se produce en 2018, cuando una periodista llamada Emily Hanford empezó a analizar en una serie de podcast qué se estaba haciendo con la enseñanza de la lectura y llegó a la conclusión de que las estrategias de alfabetización de intervención temprana desarrolladas por Marie Clay y promovidas por Lucy Calkins eran incompatibles con las nuevas evidencias aportadas por la investigación educativa y cognitiva. El método de enseñanza de Clay y Calkin ignoraba la importancia de la fonética. Su podcast ayudó a lanzar un movimiento ciudadano dedicado a promover lo que se ha dado en llamar «ciencia de la lectura».

La «ciencia de la lectura» es un término que en Estados Unidos se utiliza desde la década de 1830. Pero desde entonces ha evolucionado. Hoy se refiere principalmente a la investigación cognitiva sobre lo que sucede en el cerebro de los lectores. Con frecuencia, además, es una forma de dedicar más tiempo en el aula a la fonética, con su énfasis en aprender a pronunciar las palabras, a reconocer sonidos y a silabear. Las investigaciones cognitivas han descubierto que la mayoría de los niños necesitan instrucción fonética sistemática cuando son pequeños para llegar a leer bien.

La necesidad del contexto

Así fue como, después de años de disputa casi religiosa, el método fonético ha vuelto en gloria y majestad a las aulas de Estados Unidos. Lucy Calkin, la principal defensora del método de la alfabetización equilibrada y que llegó a ser la pensadora hegemónica en el sistema educativo de Nueva York con su organización Teachers College Reading and Writing Project, ha tenido que reconocer que algo de fonética es necesario y ha visto como su centro era disuelto por la Universidad de Columbia después de cuarenta años.

«El método fonético es superior al global para enseñar a leer», subraya Luri. «Otra cosa es que después entiendan lo que leen», afirma, subrayando una cuestión que le parece central y que es la necesidad de transmitir/adquirir conocimientos. «Los problemas de comprensión lectora que estamos viendo no se deben a malos métodos de enseñanza. Por lo que sabemos, un mal lector aficionado al béisbol entiende mejor un artículo sobre la materia que un buen lector no aficionado al béisbol. En la lectura, lo importante es situar el texto en su contexto y si reduces los conocimientos de los estudiantes, estás reduciendo sus contextos».

Otra cosa es la escritura, que a Luri le parece un reto mayor. «Para escribir hay que tener ideas».

La revolución de Misisipi

Desde 2019, 45 estados de EE. UU. y el distrito de Washington han aprobado leyes que exigen que las escuelas o los programas de formación de maestros utilicen estrategias de lectura respaldadas por evidencia. Las nuevas reglas se aplican a cuestiones como el plan de estudios escolar, el desarrollo profesional de los maestros, las evaluaciones para estudiantes disléxicos y los requisitos para las pruebas. La ciudad de Nueva York, el sistema escolar público más grande del país, también ordenó introducir modificaciones en sus 700 escuelas primarias.

Muchos de estos cambios surgieron después de que Misisipi, un estado pobre, con la renta per cápita más baja de EE.UU., reformara sus propios métodos de enseñanza de la lectura en 2013 y sus estudiantes se dispararan en las clasificaciones de puntajes de exámenes nacionales. Los estudiantes de cuarto curso de Misisipi pasaron del puesto 49º en lectura a nivel nacional en el NAEP, al puesto 29º, y una de las reformas que adoptó fue centrarse en la evidencia científica que favorecía, entre otros, al método fonético.

Pero las reformas que funcionan en un sitio, puede que no funcionen en otro. En Europa, durante años, Finlandia ha sido puesta como modelo. Schleicher, el responsable de la OCDE, estuvo durante años recomendando a los países mediterráneos que imitaran la escuela finlandesa. ¿Era la escuela la responsable de los buenos resultados finlandeses en lectura? Hay expertos que sugieren que el motivo era otro: como toda nación protestante, aprender a leer para conocer la Biblia directamente, como predicaba Lutero, era una competencia que se adquiría desde muy temprana edad en el hogar, antes, incluso, de la escolarización. Así que la secularización de la sociedad podría ser un factor más relevante que otros para entender por qué Finlandia está comportándose peor en los rankings de lectura.

Cultura del aplazamiento de la recompensa

Pero a la OCDE le gusta señalar modelos. En diciembre destacó los resultados de Singapur, donde los estudiantes obtuvieron las puntuaciones más altas en matemáticas, lectura y ciencias, con resultados que indican que están en promedio de tres a cinco años por delante de sus pares de la OCDE. En lectura, Irlanda, Japón, Corea del Sur y Taiwán obtuvieron las mejores calificaciones, y fue aún más notable en Irlanda y Japón porque su gasto por estudiante no es superior al promedio de la OCDE. En todos estos países se combina una firme disciplina social y el respeto a la familia tradicional y a sus principios de autoridad. Y una cuestión importante, una extendida cultura de aplazamiento de la recompensa, de concentración de esfuerzos en pos de un fin superior.


28 comentarios:

  1. Después de leer este artículo, me di cuenta de que es un tema con el que muchos jóvenes podemos identificarnos. En varias ocasiones me ha pasado que, por pasar mucho tiempo usando el celular o las redes sociales, me cuesta mantener la concentración cuando debo leer un texto largo para el colegio. A veces siento la necesidad de revisar el teléfono constantemente y eso hace que pierda el hilo de la lectura o tenga que volver a leer el mismo párrafo para entenderlo.

    También creo que no es justo decir que toda la culpa es de la tecnología. Gracias a internet podemos encontrar información, aprender cosas nuevas y acceder a muchos libros y recursos educativos. El problema aparece cuando dejamos que las redes sociales ocupen la mayor parte de nuestro tiempo y reemplazan el hábito de leer con calma y analizar lo que estamos leyendo. Pienso que el verdadero reto está en aprender a usar la tecnología de forma responsable y no permitir que controle nuestra atención.

    Este artículo también me hizo reflexionar sobre la importancia de la comprensión lectora en nuestra vida. Muchas veces pensamos que leer solo sirve para obtener una buena nota en el colegio, pero en realidad es una habilidad que necesitaremos siempre: para entender instrucciones, tomar decisiones, ingresar a la universidad y desempeñarnos en un trabajo. Si no comprendemos bien lo que leemos, será mucho más difícil enfrentar esos desafíos.

    En mi caso, después de presentar las pruebas Saber 11 comprendí que la comprensión lectora no es algo que se deba practicar únicamente antes de un examen. Es una capacidad que debemos seguir fortaleciendo todos los días. Por eso considero que vale la pena dedicar más tiempo a la lectura, reducir un poco el uso innecesario del celular y esforzarnos por leer con mayor atención. Estoy convencida de que mejorar este hábito no solo traerá mejores resultados académicos, sino que también nos ayudará a ser personas más críticas, informadas y capaces de entender mejor el mundo que nos rodea.

    Nombre: María Alejandra Gutiérrez Gómez
    Grado: 11-3

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  2. Después de leer este artículo, pienso que el problema no es solo que los jóvenes lean menos, sino que nos hemos acostumbrado a querer todo rápido. Pasamos mucho tiempo en el celular viendo contenido corto y, cuando nos encontramos con un texto más largo, perdemos el interés con facilidad. Eso hace que poco a poco también disminuya nuestra capacidad para comprender lo que leemos y analizar la información con más profundidad.

    En mi opinión, la tecnología no es la única responsable. Todo depende del uso que le demos. Si aprendemos a equilibrar el tiempo entre el entretenimiento y la lectura, podemos aprovechar internet para aprender muchas cosas. Además, la familia y los profesores también influyen, porque son quienes pueden motivarnos a crear el hábito de leer desde pequeños y enseñarnos que leer va mucho más allá de cumplir una tarea.

    Creo que este artículo nos invita a reflexionar sobre nuestros propios hábitos. A veces decimos que no tenemos tiempo para leer, pero sí pasamos varias horas revisando las redes sociales. Leer no solo sirve para obtener buenas notas, también nos ayuda a pensar de forma más crítica, expresar mejor nuestras ideas y entender diferentes puntos de vista. Si cada uno hiciera el esfuerzo de dedicar unos minutos al día a la lectura, poco a poco podríamos recuperar ese hábito y mejorar tanto en el estudio como en nuestra vida diaria.

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  3. Este artículo presenta una visión muy acertada y realista sobre un problema bastante complejo. Me parece excelente que el autor no se limite a culpar únicamente a los teléfonos móviles y a nuestra falta de paciencia actual, sino que también señale fallos importantes en los métodos de enseñanza desde las escuelas. Es una reflexión muy completa que nos recuerda que comprender lo que leemos requiere tener conocimientos previos y capacidad de concentración, habilidades que lamentablemente estamos perdiendo por buscar siempre la recompensa inmediata. En definitiva, es un buen texto que demuestra que la solución no es solo apagar las pantallas, sino replantear cómo están educando y fomentando el esfuerzo.

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  4. María Juliana Herrera Ruiz – Grado 11-3
    Después de leer este artículo, me di cuenta de que el problema no es solo que los jóvenes leamos menos, sino que muchas veces leemos sin comprender de verdad lo que el autor quiere transmitir. Vivimos en una época donde todo es rápido: videos cortos, redes sociales, publicaciones de pocos segundos y mucha información al mismo tiempo. Sin darnos cuenta, nos acostumbramos a pasar de un contenido a otro sin detenernos a analizar o reflexionar. Creo que eso termina afectando nuestra capacidad de concentración y también nuestra comprensión lectora. En mi opinión, el verdadero reto no es aprender a leer palabras, sino aprender a pensar a través de la lectura.
    Esta lectura me hizo pensar mucho en mi experiencia durante la preparación para las pruebas Saber 11 y, especialmente, el día que las presenté, el 26 de julio. Antes del examen uno piensa que lo más importante es memorizar temas o aprender muchas fórmulas, pero cuando uno está sentado respondiendo las preguntas entiende que la verdadera dificultad está en comprender lo que se está leyendo. En varias preguntas me di cuenta de que, si uno no interpreta bien el texto, puede equivocarse aunque conozca el tema. Ahí entendí que la comprensión lectora no sirve solamente para español, sino para todas las áreas, por qué incluso en áreas como matemáticas o ciencias, comprender bien el texto era tan importante como conocer el contenido.
    También estoy de acuerdo con el artículo cuando dice que el uso excesivo del celular y de las redes sociales puede influir en la forma como leemos. No creo que la tecnología sea mala, porque gracias a ella también aprendemos muchas cosas, investigamos y encontramos información fácilmente. El problema aparece cuando dejamos que las pantallas ocupen todo nuestro tiempo y perdemos el hábito de leer con calma. Muchas veces preferimos un video de un minuto que un texto de varias páginas, y eso hace que nos cueste mantener la atención cuando tenemos que leer algo más largo.
    Otro aspecto que me pareció muy importante es que para comprender un texto también necesitamos conocimientos previos. Cuando conocemos un tema, entendemos mejor lo que estamos leyendo y podemos sacar nuestras propias conclusiones. Por eso pienso que leer no es solo pronunciar palabras, sino relacionar ideas, cuestionar lo que dice el autor y formar un pensamiento crítico.
    En mi opinión, considero que las pruebas Saber 11 no fueron el final de este proceso, sino el comienzo de uno nuevo. Más adelante tendremos exámenes de admisión, trabajos, universidad y muchas situaciones donde comprender un texto será fundamental. Por eso creo que debemos seguir fortaleciendo nuestros hábitos de lectura, no solo para obtener un buen puntaje, sino para ser personas capaces de analizar, argumentar y tomar mejores decisiones. Al final, una buena comprensión lectora abre muchas puertas y nos prepara para enfrentar con más seguridad los retos que vienen después del colegio.

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  5. Para mi Enfrentar la lectura crítica después de presentar las pruebas Saber 11 marca un momento clave, pues la vida universitaria nos muestra de inmediato que el examen nacional no era la meta final, sino solo el comienzo del verdadero reto académico. Al analizar el artículo de John Müller y las ideas del foro, vemos que la adicción a la gratificación instantánea de las pantallas ha reducido nuestra capacidad de concentración, creando un miedo injustificado hacia los textos largos. Coincido con el pedagogo Gregorio Luri en que la tecnología no es el problema en sí misma, sino la falta de autodisciplina para retrasar la recompensa inmediata y entrenar la mente en la lectura profunda. Además, entender bien lo que leemos exige ir más allá de simplemente descodificar palabras; debemos contar con un sólido bagaje cultural para situar cada texto en su contexto e interpretar sus matices. Al dar el paso hacia la educación superior, dejar atrás la lectura superficial deja de ser una tarea escolar y se convierte en el compromiso ético e intelectual más importante de nuestra formación, asegurando no solo el éxito profesional, sino también el desarrollo de un pensamiento verdaderamente crítico e independiente.

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  6. Considero que el artículo plantea una problemática muy importante para los jóvenes de hoy: la pérdida progresiva del hábito y de la comprensión lectora. Estoy de acuerdo con que el uso excesivo de los celulares, las redes sociales y las pantallas puede afectar nuestra capacidad para concentrarnos durante largos períodos, ya que estamos acostumbrados a recibir información rápida y constantemente.
    Sin embargo, pienso que la tecnología no es la única responsable. También influyen los hábitos que desarrollamos desde pequeños, la educación que recibimos y el interés que tengamos por aprender. Un celular puede ser una herramienta muy útil si lo utilizamos para investigar, leer y adquirir conocimientos, pero puede convertirse en un problema cuando lo usamos únicamente para entretenimiento.
    Además, me parece importante lo que menciona el artículo sobre la necesidad de tener conocimientos previos para comprender mejor un texto. No basta con saber leer las palabras; es necesario analizar, relacionar las ideas, interpretar y formar una opinión propia. Esto es especialmente importante para los estudiantes, porque la comprensión lectora no solo sirve para las pruebas Saber 11, sino también para la universidad, el trabajo y las situaciones de la vida cotidiana.
    Por esta razón, considero que debemos recuperar el hábito de leer con atención y aprender a utilizar la tecnología de manera responsable. Leer más, dedicar tiempo a textos de diferentes temas y evitar las distracciones puede ayudarnos a mejorar nuestra comprensión y, al mismo tiempo, desarrollar un pensamiento más crítico. En conclusión, mejorar como lectores es una responsabilidad tanto de los estudiantes como de las familias, los docentes y la sociedad.

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  7. Después de leer el artículo, considero que la pérdida de las habilidades lectoras en los jóvenes es un problema que no debe tomarse a la ligera. Aunque la tecnología nos facilita el acceso a una gran cantidad de información, también nos ha acostumbrado a consumir contenido rápido y superficial, lo que hace que muchas personas pierdan la paciencia para leer textos largos y comprenderlos realmente. Me parece acertado que el autor destaque que la comprensión lectora no depende únicamente de saber leer, sino también de la capacidad de analizar, interpretar y relacionar la información con los conocimientos que ya tenemos.

    También estoy de acuerdo con que la solución no consiste en culpar completamente a los teléfonos o a internet. La tecnología puede ser una herramienta muy útil si se utiliza con responsabilidad y si existe un equilibrio entre el tiempo dedicado a las pantallas y el hábito de la lectura. Tanto la familia como la escuela tienen un papel importante en la formación de lectores críticos y constantes.

    Finalmente, pienso que fortalecer la comprensión lectora es una inversión para el futuro, ya que influye en el rendimiento académico, en las oportunidades laborales y en la capacidad de tomar decisiones informadas. Por eso, más que leer por obligación, deberíamos recuperar el gusto por la lectura y convertirla en un hábito que nos permita aprender, reflexionar y desarrollar un pensamiento crítico.

    Nombre: David Valderrama
    Grado: 1101

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  8. Considero que la comprensión lectora no es solo un requisito para sacar un buen puntaje en las pruebas Saber 11, sino una herramienta fundamental para nuestro futuro académico y profesional. Al analizar el artículo de John Müller, me llama mucho la atención cómo el uso constante de las pantallas y las redes sociales nos ha acostumbrado a buscar la gratificación inmediata. Creo que esto nos ha ido quitando la paciencia necesaria para abordar textos largos y profundos; tal como señala el texto, a muchos jóvenes de nuestra edad nos cuesta concentrarnos en lecturas de más de diez páginas sin perder el hilo o buscar una distracción rápida.
    Desde mi punto de vista, la salida no está en satanizar ni prohibir la tecnología, pues ya forma parte de nuestro día a día y nos aporta bastante. Más bien, creo que debemos aprender a manejar nuestros tiempos y autorregularnos. Para entender un texto de verdad se necesita analizar su contexto, y eso es imposible si nos quedamos solo con una lectura por encima o si revisamos únicamente las primeras páginas por salir del paso. Si no trabajamos en este hábito ahora que estamos en once, se nos va a complicar el ingreso y la adaptación a la educación superior, además de poner en riesgo nuestra capacidad de pensar por nosotros mismos.
    Para terminar, me parece que el desafío principal está en cultivar la paciencia al leer y aprender a controlar el impulso de la distracción digital, de modo que podamos analizar, cuestionar y comprender a fondo lo que leemos.

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  9. El texto me hizo pensar que los resultados de los estudiantes no dependen solamente del colegio. También tiene mucho que ver la familia y la forma en que se educa a los niños desde pequeños. En el caso de Finlandia, por ejemplo, se habla de que la lectura ya se fomentaba en los hogares antes de entrar a la escuela.

    También me parece interesante que países como Singapur, Japón, Corea del Sur e Irlanda tengan buenos resultados. Creo que la disciplina y el esfuerzo pueden ayudar bastante, pero no pienso que sean las únicas razones, porque cada país tiene una cultura y una forma diferente de educar.

    En mi opinión, no sería correcto copiar el sistema de otro país pensando que automáticamente va a funcionar aquí. Se deberían tomar las cosas buenas de esos modelos y adaptarlas a nuestra situación.

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  10. Para mi este artículo me hace reflexionar bastante sobre cómo consumimos información hoy en día. Es verdad que las redes sociales y los teléfonos nos han acostumbrado a buscar gratificación inmediata, y uno mismo lo nota al costarle más terminar un texto largo sin distracciones. Sin embargo, creo que culpar solo a la tecnología es una postura muy fácil; el texto acierta al señalar que también hay fallas en la forma en que nos han enseñado a leer y la falta de exigencia con los contextos culturales. Al final, siento que el verdadero reto no es demonizar las pantallas, sino encontrar un equilibrio entre nuestra era digital y recuperar la paciencia para analizar textos complejos antes de llegar a la universidad.

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  11. Nombre: Daver Santiago Hernández Martínez
    Grado:11-2

    ​Yo creo que el artículo toca un tema muy real que muchos vivimos a diario en el colegio. A veces nos cuesta mantener la concentración en lecturas largas porque nos hemos acostumbrado a la rapidez del celular y a las redes sociales, donde todo es inmediato. Sin embargo, me parece muy cierto lo que plantea el texto sobre no echarle toda la culpa a la tecnología en sí, sino a la falta de límites y al hábito que hemos ido perdiendo de tener paciencia cuando leemos.
    ​También entendí con la lectura que esta pérdida de comprensión no solo nos afecta al presentar pruebas como las Saber 11 o al estudiar para una clase, sino que nos quita la capacidad de analizar bien las cosas y de sacar nuestras propias conclusiones. En mi opinión, la clave no está en alejarnos del todo de las pantallas, sino en aprender a autorregularnos, obligarnos a leer con más calma y entender que la lectura comprensiva es una herramienta fundamental para la universidad y para cualquier proyecto que tengamos a futuro.

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  12. Personalmente, con base a la lectura, considero que actualmente la pérdida de habilidades lectoras no se debe a una institución, país o específicamente a una pandemia, esta se da principalmente por factores importantes como lo son la evolución de los métodos de aprendizaje respecto a la lectura y la fonética, también al compromiso de los estudiantes, la influencia de sus familias y aún más importante, el uso de la tecnología, en específico de los móviles y el Internet; sin embargo, teniendo en cuenta las diversas perspectivas de las personas citadas en el texto, podemos dejar en claro que todos concuerdan en algo, y es que nos hemos acostumbrado tanto a obtener los resultados de forma rápida, que el esfuerzo y la intención de querer interpretar, comprender, leer y analizar un texto ya no es una opción para muchos, y un claro ejemplo de esto, de querer todo fácil y no buscar otra manera u otra forma pueden ser nuestros padres, como dijo Gregorio Luri <>.

    Y que curioso que nos pase exactamente lo mismo con la lectura, queremos todo fácil o el camino que menos obstáculos tenga, ya no le damos importancia ni al proceso que pasamos para llegar al final y al hacer todo tan fácil le quitamos la importancia a esa recompensa, ¿Qué valor tiene un objetivo propuesto si no se llega a este por esfuerzo propio?, querer lograr una meta sin tener que esforzarnos, es querer aprender sin prestar atención, y esto es prácticamente imposible.

    No podemos dejar que esto se siga normalizando, como sociedad y ser pensante, debemos promover la intención de leer y entender, no es leer por leer, es leer para nosotros mismos, para entender un texto, el contexto, el objetivo del autor, pero sobre todo, entender que este ejercicio es de mucha ayuda para nosotros. Ya en este punto no se debería tratar de si queremos, sino de que DEBEMOS volver a fijarnos en la importancia de la lectura en nuestras vidas, que el no querer leer o huir de un texto de 10 o 20 páginas no lo veamos solo como tener "un poco de pereza", sino como la pérdida de habilidades lectoras que empiezan a hacer parte de nuestras vidas, que esas habilidades que de una u otra forma nos diferencian de distintas especies, se están perdiendo con el paso del tiempo.

    Pero este comentario no lo hago para que suene a sermón o como dicen algunas personas "El típico discurso para promover algo", lo hago con el fin de que reflexionemos y pensemos en lo que es verdaderamente importante, si en serio vale más escoger el camino fácil para obtener un resultado rápido, o si es más importante el proceso que llevamos a cabo para lograr ese resultado y el valor incluso superior que podemos llegar a darle.

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  13. Pienso que la tecnología puede ser una buena herramienta para estudiar, pero también tiene algunas desventajas. Por ejemplo, muchos estudiantes pueden leer libros o hacer tareas desde el celular, pero pasar mucho tiempo leyendo en una pantalla puede resultar cansador, desgastante y hacer que uno pierda la concentración más rápido.

    Además, como dice la lectura, no sirve solamente leer por leer, sino que lo importante es comprender lo que estamos leyendo. Por eso considero que la tecnología debe utilizarse con límites y de una manera adecuada, combinándola también con otros métodos de estudio que nos ayuden a concentrarnos y aprender mejor.

    Keinner Skeylor Riveros Triana
    Grado: 11-1

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  14. Después de leer y reflexionar sobre todo este panorama de la sociedad actual, me queda claro que echarle la culpa a la pandemia por nuestra falta de comprensión lectora es simplemente evitar la realidad. El problema es mucho más profundo y, hasta cierto punto, nos toca asumirlo a nosotros mismos.
    Es innegable que crecer con un celular en la mano nos acostumbró a querer todo para ya, transformando por completo la forma en que procesamos la información y robándonos la paciencia que exige sumergirse en un buen texto. Pero también es cierto que el sistema educativo tiene su parte de responsabilidad al haber experimentado con métodos que dejaron de lado bases tan lógicas como la fonética, o al olvidar que para entender algo necesitamos conocimientos previos que le den contexto a lo que leemos.
    Sinceramente, creo que satanizar la tecnología a estas alturas no tiene ningún sentido porque es nuestra realidad diaria; el verdadero reto está en aprender a ponerle límites. Como una estudiante que ya está a un paso de la universidad o salir a buscar trabajo, siento que el mayor reto que tenemos por delante en nuestra generación es recuperar esa cultura del esfuerzo y entender que las recompensas que de verdad valen la pena toman tiempo.
    Tenemos que obligarnos a perderle el miedo a los textos de más de diez páginas y entender que apagar la pantalla un rato para sentarnos a leer de verdad no es solo un requisito aburrido para que nos vaya bien en el Icfes o en un examen de admisión. Al final del día, madurar en nuestra lectura es la única herramienta que nos va a permitir construir un pensamiento crítico sólido y no tragar entero en una sociedad que cada vez distrae más, pero que al mismo tiempo nos exige mayor preparación.

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  15. Según el texto, considero que nosotros como estudiantes nos volvemos muy conformistas con lo que hacemos. Me explico, si tú le preguntaras a un estudiante cualquiera “¿cuál es tu meta a corto-mediano plazo?” probablemente te diga “pasar el año”, pero ¿Por qué nos quedamos ahí? ¿Por qué no vamos más allá? ¿Por qué no nos proponemos tal vez “ser el mejor de mi clase” o “ganarme la mención de honor” ?, pues es por la inmediatez. Estamos en una época donde buscamos satisfacción inmediata, entretenimiento efímero, placer pasajero y dejamos de lado la disciplina y el compromiso, ignoramos que la cultura de aplazamiento de las recompensas nos ayuda y nos da las oportunidades para lograr un fin mayor.
    No obstante, esto va más allá de nuestros objetivos, pues afecta nuestras capacidades, perdemos habilidades y no podemos prestar atención a clase por 1 hora sin tener la tentación de conectarse nuevamente a las pantallas. Y es que este problema es más grave de lo que suena, pues afecta nuestras habilidades lectoras, matemáticas y lógicas, reduce nuestra capacidad de atención y no solo eso, estudios demuestran que afectan nuestra salud mental…pero ¿en qué momento pasó todo eso? Si hasta hace poco se inventó el celular y el internet, ¿Por qué las cosas son como son?
    Algunos dicen que la cuarentena tuvo mucha influencia sobre eso, pero no estoy muy de acuerdo. Si bien empezamos a usar más los dispositivos en esa época, no me parece el factor más determinante. Antes para hacer tareas teníamos que consultar varias fuentes de internet, hacer el análisis y estructurar nuestras ideas para completarlas; lo que completábamos en 1-2 horas la IA lo realiza en 2 segundos, aunque siendo sincera, aparte de la IA y de las pantallas, los culpables somos nosotros.
    Me parece que la culpa no es de las herramientas sino de la persona que las usa y que debemos empezar a tomarnos el tiempo de al menos hacer nuestras tareas a conciencia para no sufrir la pérdida total de nuestras habilidades, es una verdad innegable que el mundo ha evolucionado, hemos pasado de leer libros a consultar por internet o incluso hacer afiches personalizados. ¿las herramientas han cambiado? Sí, pero creo que el todo no es el medio sino el fin.

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  16. Como estudiante, considero que lo planteado por el autor es muy importante porque actualmente estamos rodeados de tecnología y muchas veces preferimos leer textos cortos o buscar información rápidamente en internet sin ningún tipo de complicación; esto nos impide comprender realmente lo que estamos leyendo. Estoy de acuerdo con que los celulares y las pantallas pueden influir en nuestros hábitos de lectura, pero pienso que la tecnología no es necesariamente negativa, sino que depende del uso que hagamos de ella.

    En mi opinión, mejorar la comprensión lectora requiere tener más paciencia, dedicar tiempo a leer y aprender a analizar la información, especialmente porque, como estudiantes, necesitamos estas habilidades no solo para las pruebas, como bien menciona el texto al inicio , sino también para nuestra vida académica y profesional. Por eso, considero que debemos aprovechar la tecnología como una herramienta para aprender, pero sin dejar de lado la lectura profunda y reflexiva.

    Juverly Alejandra Nieto Lancheros
    Grado: 11-1

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  17. Al leer este texto puedo deducir y reafirmar que desarrollar la lectura comprensiva es un proceso de suma importancia que nos prepara para desafios futuros que debamos enfrentar como exámenes de ingreso hasta procesos de selección laboral. Se puede decir que este desarrollo se encuentra en riesgo debido a la cultura de la inmediatez y la recompensa rápida que se ha presentado en los últimos años, donde la constante exposición a las pantallas y redes sociales fragmenta nuestra atención, pero también es cierto que cada persona tiene la capacidad de usar estas tecnologías de forma consciente, aprovechando su potencial para el aprendizaje y la conexión de manera positiva. En mi opinión, la clave está en encontrar el equilibrio justo, incluyendo las herramientas tecnológicas como aliadas del conocimiento sin permitir que absorban el tiempo y la capacidad de reflexión.

    Angie Beltrán
    11-1

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  18. Después de leer el artículo , un artículo largo y completo de la lectura compresiva , y para esto quiero hablar de temas importantes y no menos importantes y como estudiante Me parece muy preocupante que cada vez nos cueste más leer textos extensos. Como estudiante, reconozco que a veces prefiero buscar información rápida en el celular en lugar de leer un texto completo, y es verdad que nos acostumbramos a respuestas inmediatas y perdemos la paciencia. La pandemia ayudó a que usáramos más las pantallas, pero el problema de fondo es que nos estamos acostumbrando a no hacer el esfuerzo que requiere la lectura profunda. Es triste pero cierto. Muchas veces leo algo y al terminar me doy cuenta de que no entendí bien la idea principal. No es que no sepa leer las palabras, es que no logro mantener la atención y profundizar. Eso nos perjudica en todas las materias y en el futuro, porque sin comprensión lectora no podemos avanzar. Y pienso que para aprender a leer bien se debe iniciar desde pequeños y esto requiere métodos correctos para que más adelante en nuestro crecimiento de adolescentes no vivamos acostumbrados a todo rápido: mensajes, videos, respuestas. Pero la lectura buena requiere tiempo, calma y esfuerzo. Si aprendemos a esperar y a valorar el fruto del esfuerzo, no solo leeremos mejor, sino que nos irá mejor en todo lo que emprendamos. Y lo preocupante . No es algo de unos pocos ni de un solo país, es una tendencia generalizada. Esto nos debe llamar la atención, porque si seguimos así, cada generación sabrá menos y entenderá peor lo que lee. Las pantallas cambiaron nuestros hábitos para mal en cuanto a lectura.
    Esto nos empobrece mucho intelectualmente. Estoy de acuerdo que las pantallas y las redes nos traen ansiedad, nos quitan tiempo y nos distraen de lo importante Si no recuperamos la visión de leer como virtud, nos costará mucho avanzar en la vida. A veces pienso que si hubieran reglas claras y disciplina, podríamos aprovechar la tecnología sin que nos quite el hábito de leer aunque el Internet nos da mucha información, pero nos acostumbramos a leer poco y mal para eso debemos aprender a leer con calma y a verificar lo que leemos aunque también esto viene de problemas de lectura empiezan precisamente porque no nos enseñaron bien desde pequeño y si utilizamos herramientas y métodos que no sirven, para no salir perjudicados. No basta con adivinar las palabras por su apariencia; hay que saber descifrarlas. Si no tenemos cultura general, por más que leamos las palabras, no entenderemos el fondo. Por eso es tan importante estudiar diversas materias y leer de todo. si cambiamos lo que hacemos y seguimos lo que funciona, los resultados llegan teniendo en cuenta que la lectura se aprende también en casa, antes de entrar a la escuela. Los padres también tienen una gran responsabilidad lo que nos hace falta. Disciplina para estudiar y leer aunque tengamos pereza; valores para respetar a quienes nos guían; y sobre todo aprender a esperar, a esforzarnos sin querer resultados inmediatos. Si cultivamos estas tres cosas, mejoraremos no solo en lectura, sino en toda nuestra formación.

    Laura Daniela Lancheros Zambrano
    Grado 1101
    Colegio : John F kennedy
    Docente : Fernando Rojas


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  19. Me pareció un artículo muy interesante porque demuestra que el problema de la lectura no es solo pereza, sino algo más complejo. Es evidente que las pantallas y las redes nos acostumbraron a la inmediatez, y por eso hoy cuesta tanto concentrarse en un texto largo de más de diez páginas.

    Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue el papel de los métodos de enseñanza —como el caso de Misisipi con la fonética— y lo que menciona Gregorio Luri sobre el contexto: de nada sirve descifrar palabras si no tenemos conocimientos previos sobre el tema.

    Teniendo en cuenta nuestra experiencia tras once años de colegio, esto es una reflexión muy clara para lo que se nos viene. Como lo dice la introducción, el reto no acaba con las pruebas Saber 11; la lectura comprensiva la seguiremos necesitando para la universidad o el trabajo. Superar la lectura superficial es clave si de verdad queremos tener mejores resultados en la vida.

    Christian Eduardo Torres Camacho
    Grado:11-2
    Jhon F Kennedy

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  20. Me pareció un artículo muy interesante porque demuestra que el problema de la lectura no es solo pereza, sino algo más complejo. Es evidente que las pantallas y las redes nos acostumbraron a la inmediatez, y por eso hoy cuesta tanto concentrarse en un texto largo de más de diez páginas.

    Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue el papel de los métodos de enseñanza —como el caso de Misisipi con la fonética— y lo que menciona Gregorio Luri sobre el contexto: de nada sirve descifrar palabras si no tenemos conocimientos previos sobre el tema.

    Teniendo en cuenta nuestra experiencia tras once años de colegio, esto es una reflexión muy clara para lo que se nos viene. Como lo dice la introducción, el reto no acaba con las pruebas Saber 11; la lectura comprensiva la seguiremos necesitando para la universidad o el trabajo. Superar la lectura superficial es clave si de verdad queremos tener mejores resultados en la vida.

    Christian Eduardo Torres Camacho
    Grado:11-2
    Jhon F Kennedy

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  21. Considero que el autor plantea un problema que realmente está afectando a muchos jóvenes, ya que cada vez es más común leer de forma rápida y superficial por la influencia de las redes sociales y el uso constante del celular. Sin embargo, creo que no es correcto responsabilizar únicamente a la tecnología. También influyen los hábitos de cada persona, el interés por aprender y el acompañamiento que brindan la familia y la escuela para fomentar la lectura.

    Como lectora, pienso que comprender un texto requiere tiempo, concentración y disposición. En ocasiones yo también me distraigo con facilidad, pero he comprobado que cuando leo con atención logro entender mejor las ideas y desarrollar una opinión propia. Por eso considero que el verdadero reto no es dejar de usar la tecnología, sino aprender a utilizarla de manera responsable sin permitir que reemplace el hábito de leer y reflexionar.

    En mi opinión, fortalecer la comprensión lectora es una responsabilidad compartida entre los estudiantes, las familias y las instituciones educativas, porque esta habilidad no solo influye en los resultados de un examen, sino también en la capacidad de analizar la información y tomar decisiones con pensamiento crítico.

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  22. Mi opinión sobre la lectura

    Empezar a tomar la lectura es un proceso que se construye poco a poco. Al principio la vemos como una obligación escolar, pero con el tiempo entendemos que leer no es solo reconocer palabras, sino también comprender, aprender y formar nuestras propias ideas.

    Estoy de acuerdo con el texto en que leer correctamente no significa necesariamente comprender. Considero que nuestros conocimientos influyen mucho, porque cuando conocemos un tema podemos entender más fácilmente lo que estamos leyendo. Por eso, mientras más aprendemos, también tenemos más herramientas para comprender diferentes textos.

    En mi caso, creo que la lectura se vuelve más interesante cuando encontramos temas que nos gustan. Así deja de ser una obligación y se convierte en una forma de aprender, conocer nuevas ideas y desarrollar mi pensamiento.

    Ahora, tomando en cuenta la IA, esta puede representar tanto una desventaja como una ventaja para la lectura, ya que depende mucho de cómo la utilicemos. Puede convertirse en una desventaja si la usamos de manera incorrecta, por ejemplo, para evitar el esfuerzo de leer o pensar por nosotros mismos, como cuando la utilizamos para hacer tareas o actividades sin realmente aprender ya se vuelve una parte conchuda para nosotros por no hacerlo por nuestra propia cuenta. Sin embargo, usada de forma consciente y responsable, puede ser una gran herramienta, ya que nos puede ayudar a mejorar textos, aclarar ideas o darnos sugerencias que complementen nuestra comprensión. A como dicen " dependemos de las IA como ella depende de nosotros"

    Emily Sofia Cruz Baez 1102

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  23. Una idea que me deja la lectura es que la pérdida del hábito de leer no es un problema exclusivo de los jóvenes, sino un reflejo de los cambios que ha experimentado toda la sociedad. Actualmente tenemos acceso a una enorme cantidad de información, pero eso no significa que sepamos comprenderla o analizarla correctamente. Muchas veces buscamos respuestas rápidas en internet sin detenernos a pensar en la calidad de las fuentes o en el significado de lo que estamos leyendo.

    También me llamó la atención que el texto destaque la importancia de los conocimientos previos. Una persona puede saber leer perfectamente, pero si no conoce el tema del que trata un texto, tendrá más dificultades para comprenderlo. Por eso, la educación no debería centrarse únicamente en enseñar a leer, sino también en despertar la curiosidad y proporcionar conocimientos que permitan a los estudiantes interpretar mejor el mundo.

    En definitiva, pienso que el reto actual no es luchar contra la tecnología, sino conseguir que los jóvenes aprendan a convivir con ella sin perder capacidades fundamentales como la concentración, la paciencia y el pensamiento crítico. Leer debería seguir siendo una herramienta para aprender y reflexionar, no simplemente una actividad que hacemos cuando no tenemos otra cosa que hacer.

    Valentina PaRales
    11-2

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  24. Al leer este texto me sentí un poco sorprendida y reflexiva, porque me hizo pensar que las habilidades lectoras no dependen únicamente de lo que se aprende en el colegio, sino también de los hábitos que tenemos en nuestra vida diaria y del entorno en el que crecemos. Me llamó la atención cómo diferentes países han buscado estrategias para mejorar la lectura y cómo algunas de ellas han dado buenos resultados.

    También considero interesante la importancia que el texto le da al esfuerzo, la disciplina y la capacidad de esperar para obtener una recompensa. Pienso que actualmente muchos jóvenes estamos acostumbrados a recibir información y entretenimiento de manera inmediata, especialmente por las redes sociales, y eso puede hacer que nos cueste mantener la concentración en actividades que requieren más tiempo, como leer y comprender un texto.

    Después de leerlo, entendí que mejorar nuestras habilidades lectoras no depende solamente de memorizar o leer por obligación, sino de desarrollar el hábito de leer, analizar y tener paciencia para comprender lo que estamos leyendo. En lo personal, el texto me hizo cuestionarme sobre mis propios hábitos y pensar que dedicar más tiempo a la lectura puede ayudarme no solo académicamente, sino también a formar mis propias opiniones y tener una visión más crítica de lo que sucede a mi alrededor.

    Karen Jhuliana Lombana Triana
    Grado: 11-2

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  25. Después de leer el artículo, considero que el problema de la pérdida de habilidades lectoras en los jóvenes es algo que nos debería hacer reflexionar sobre nuestros propios hábitos. Muchas veces pensamos que leer consiste simplemente en reconocer las palabras de un texto, pero en realidad leer implica comprender, analizar, relacionar ideas y formar una opinión propia. En nuestra vida como estudiantes de grado 11 esto es especialmente importante, porque constantemente tenemos que interpretar textos, responder preguntas, argumentar nuestras ideas y prepararnos para diferentes situaciones académicas y profesionales.

    Uno de los aspectos que más me llamó la atención del artículo es la relación entre el uso excesivo de los celulares, las redes sociales y las dificultades para mantener la concentración. Actualmente estamos acostumbrados a recibir información de manera rápida y en pequeñas cantidades. Podemos pasar de un video a otro, leer una publicación y cambiar de contenido en cuestión de segundos. Esto puede hacer que nos cueste más mantener la atención cuando debemos leer varias páginas y comprenderlas profundamente. Incluso algunas veces comenzamos a leer un texto, pero nos distraemos con una notificación o sentimos la necesidad de revisar el celular.

    Sin embargo, no considero que la tecnología sea la única responsable de este problema. La tecnología también puede ser una herramienta muy útil para nuestra educación si sabemos utilizarla correctamente. Gracias a internet podemos acceder a libros, artículos, investigaciones y diferentes recursos que pueden ayudarnos a aprender. El verdadero problema aparece cuando utilizamos estos medios únicamente para entretenernos y dejamos de lado actividades que requieren más concentración y esfuerzo, como leer un libro o analizar un texto.

    También pienso que la familia y el colegio tienen un papel importante. La lectura no debería presentarse solamente como una obligación o como una actividad necesaria para obtener una buena calificación. Sería mucho mejor que los jóvenes encontráramos textos relacionados con nuestros intereses y que pudiéramos expresar lo que pensamos sobre ellos. Cuando una persona encuentra un tema que realmente le interesa, es más fácil desarrollar el hábito de leer y comprender.

    Como estudiante de grado 11, considero que mejorar nuestra comprensión lectora es fundamental para nuestro futuro. No solamente la vamos a necesitar para presentar exámenes, sino también para estudiar una carrera, conseguir un trabajo, entender información importante y tomar decisiones de manera responsable. Si no comprendemos correctamente lo que leemos, podemos interpretar mal una noticia, una instrucción o incluso una situación cotidiana.

    Por eso, creo que recuperar el hábito de la lectura depende también de nosotros. No es necesario empezar leyendo durante muchas horas; podemos comenzar dedicando unos minutos al día y aumentando poco a poco el tiempo. Lo importante es aprender a leer con atención, cuestionar lo que dice el texto y tratar de relacionarlo con nuestros conocimientos y experiencias. En conclusión, pienso que el problema no consiste solamente en que los jóvenes leamos menos, sino en que debemos aprender nuevamente a leer con calma, comprender lo que estamos leyendo y utilizar la tecnología de una manera más equilibrada.

    Nombre: Madelyn Carolina Rojas Becerra
    Grado: 1102

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  26. Laura Sofia Farfán Zambrano 11-2

    En mi opinión, la situación de la comprensión lectora en los jóvenes es bastante preocupante, porque leer no consiste solamente en reconocer las palabras de un texto, sino también en comprenderlo, analizarlo, sacar conclusiones y poder expresar nuestras propias ideas.

    Considero que la pandemia del COVID-19 pudo haber influido en esta situación, ya que durante ese tiempo muchos estudiantes tuvieron dificultades para continuar con sus clases y mantener sus hábitos de estudio. Sin embargo, pienso que no se puede responsabilizar únicamente a la pandemia. Desde antes ya existían problemas relacionados con la educación y con los hábitos de lectura de los jóvenes. Además, el uso constante de celulares, redes sociales y otras plataformas digitales puede hacer que nos acostumbremos a recibir información rápida y corta, disminuyendo nuestra capacidad para concentrarnos durante mucho tiempo en una lectura.

    También creo que la familia y las instituciones educativas tienen un papel muy importante. Si desde pequeños se fomenta la lectura y se enseña a comprender lo que se lee, es más probable que los estudiantes desarrollen mejores habilidades. No se trata de obligar a los jóvenes a leer únicamente por cumplir con una tarea, sino de mostrarles que la lectura puede servir para conocer diferentes temas, aprender cosas nuevas, desarrollar la imaginación y tener una mejor forma de comunicarnos.

    Por otra parte, considero que nosotros como jóvenes también tenemos responsabilidad. Debemos aprender a utilizar la tecnología de una manera más equilibrada y no permitir que las pantallas ocupen todo nuestro tiempo libre. Internet puede ser una herramienta muy útil para estudiar y aprender, pero también debemos darle espacio a los libros y a las lecturas más extensas.

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  27. El artículo nos plantea un problema que va mucho más allá de la típica queja de que los jóvenes ya no leen. El verdadero problema no es la cantidad, sino que cuesta mantener la atención en un texto largo y entenderlo sin distraerse. Me parece muy acertado lo que dice Gregorio Luri sobre el contexto; o sea, entender un texto no es solo descifrar las palabras, sino unir ideas, utilizar herramientas y tener conocimientos previos para comprenderlo de la mejor manera. Si uno no tiene las referencias culturales o el contexto histórico, por muy bien que lea técnicamente, igual se va a enredar en el momento en que el texto exija pensar de una forma más profunda.
    También el problema de los celulares con su recompensa inmediata es totalmente cierto, pero la idea se queda incompleta si no miramos los hábitos desde casa, ya que en países como Japón no solo tienen buenos colegios, sino que las familias valoran el esfuerzo y la disciplina a largo plazo, justo lo contrario a lo que nos venden hoy en día, donde todo se valora de manera inmediata.
    Por eso siento que la solución no es tan simple como prohibir los celulares, sino más bien de agarrarle el gusto a leer con paciencia, empezando con cosas que nos gusten y sean de nuestro agrado, para ir subiendo el nivel poco a poco, tanto en el colegio como desde la casa.

    Anderson Javier Vargas Gualdron
    Grado: 11-2
    Colegio: John F. Kennedy
    Docente: Fernando Alvarez

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  28. En mi opinión, el artículo habla de un problema que como jóvenes vivimos mucho en la actualidad. Estamos tan acostumbrados a usar el celular, las redes sociales y a recibir información rápidamente, que muchas veces nos cuesta concentrarnos cuando tenemos que leer un texto largo. A veces empezamos a leer y, después de unas páginas, ya estamos pensando en otra cosa o sentimos que el texto es demasiado pesado. Sin darnos cuenta, esto puede hacer que leamos, pero que realmente no comprendamos lo que estamos leyendo.
    Creo que la tecnología no es la única culpable. El celular también puede ser una herramienta para aprender, investigar y encontrar información. El problema está en el uso que hacemos de ella. Si estamos acostumbrados solamente a contenidos cortos y rápidos, es normal que nos cueste un poco más tener paciencia para leer y analizar algo que requiere tiempo.
    También pienso que mejorar la lectura es responsabilidad de cada uno. No se trata de dejar completamente el celular, sino de aprender a encontrar un equilibrio. Leer un libro, un artículo o incluso una noticia con atención nos ayuda a pensar mejor, ampliar nuestro conocimiento y tener una opinión propia. Además, la comprensión lectora no solo nos sirve para sacar un buen resultado en el Saber 11, sino para la universidad, el trabajo y situaciones de la vida cotidiana.
    Por eso, considero que debemos dejar de ver la lectura como algo aburrido o simplemente como una obligación del colegio. Aunque a veces pueda dar pereza empezar un texto largo, aprender a comprender lo que leemos es una habilidad que nos va a servir durante toda la vida. Al final, no se trata de leer por leer, sino de entender, cuestionar y aprender de lo que tenemos frente a nosotros.

    Ana María Cruz Espinosa
    Grado: 1102

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